domingo, 11 de junio de 2017

Humor emparentado







No ames, yo jamás lo haría...

No. No ames. Nunca. Ya lo avisó Neruda y su pensamiento sigue rigurosamente vigente. Es demasiado corto el amor y demasiado largo el olvido. En serio, no ames. No vale la pena. El dolor es agudo. Las añoranzas, intensas. La derrota, profunda. El beneficio, escaso.


Se diga como que se diga, siempre se maldice todo. Se rompa como se rompa, siempre te rompen el alma. Se llore como se llore, siempre se lloran ausencias.

Por eso, repito: No ames. Ni como autónomo ni como asalariado. Ni como amante ni como empresario. Ni siquiera a una Sociedad Limitada. ¿Riesgo limitado? ¿De verdad crees en eso? Si amas, la inversión es de alto riesgo. Los socios pueden ser bipolares. Eventualmente, incluso, puede superarse la velocidad de la luz para viajar velozmente del amor a la ira. Del beneficio a la deuda. Del éxito al fracaso.

Es injustificable. No hay excusa. Por muy seductor que sea el power point que te enseñen. Por muy sincera que parezca la sonrisa de enfrente. Por muy dulces que sepan los besos en ese bar de mala muerte. Es más recomendable que los ignores. Que los esquives. Nada. Cero. Vete a casa.

Siéntate a la orilla de un río. Toma distancia. Construye un muro de piedra y dedica las tardes a aprender cosas. Mientras miras —desde bien lejos— a los desdichados que aman. A los que hacen cosas que se rompen. A los que lo intentan y tropiezan. ¡Qué insensatos! Tú deja que pase el tiempo, sintiéndote seguro.

Tú no ames, nunca.
Tú vete vaciando, sin miedo.
Tú ve desanudando lazos y dependencias.
Y no vuelvas a amar, nunca.


Salvo que llegue el día en que te aburras tanto, en que sea tan inmenso el vacío de saber que nada puede hacerte daño, en que sea tan estridente la voz que te susurra al oído que eres un cobarde infinito… que no te quede más opción que la de volver a hacerlo. Que la de volver a Amar. ‘A’ mayúscula.

Entonces, si eso ocurre —o, mejor dicho, cuando eso ocurra, porque ocurrirá, no lo dudes— ignora cuanto te he contado. Todo. De la A a la Z.

Y vuelve a firmar un contrato como si nunca te hubieran echado.
Y vuelve a montar una empresa como si nunca hubieras fracasado.
Y vuelve a besar en los labios como si nunca hubieras llorado.


PD: Eventualmente, si alguien te pregunta dónde está el secreto de tu optimismo infundado, sonríe, y diles que vienes de un mundo raro. Que nunca fuiste emprendedor solitario. Que nunca viviste una suspensión de pagos. Y que nunca has amado.




Qué pena que estos ejemplares marinos no existan de verdad

Estas criaturas de las profundidades oceánicas: peces y caballitos de mar, son adorables, y a pesar de que se lo propongan jamás llegan a resultar terroríficas.

Estas figuritas / juguetes artísticos han sido hechos por  Katyushka Art Dolls. El prototipo fue esculpido en arcilla polimérica. Luego se preparó un molde de silicona y se realizaron múltiples pruebas. Cada pez fue pintado a mano y acabado con efectos realistas.

Más información en: Etsy







La guerra que duró 335 años y donde no se hizo ni un solo disparo

Guerra de los Trescientos Treinta y Cinco Años (1651–1986) es el nombre dado a la "guerra pacífica" entre los Países Bajos y las Islas Sorlingas (localizadas en la costa sudoeste del Reino Unido). Duró 335 años sin que se realizase un solo disparo. Es considerada como una de las guerras más largas de la historia.


Los orígenes de la guerra se encuentran en la segunda guerra civil inglesa, disputada entre los realistas y parlamentarios entre 1642 y 1652. Oliver Cromwell tuvo que pelear contra los realistas en los límites del Reino de Inglaterra. Al oeste de Inglaterra Cornualles era el último bastión de los realistas. En 1648, Cromwell controlaba el lado continental de Cornualles que estaba en manos de los parlamentarios.

El punto fuerte de los Realistas era la Marina Real Británica, que trabajaba para el Príncipe de Gales Carlos II. La Marina Realista fue forzada a retirarse a las Islas Sorlingas, que estaban en las afueras de la costa de Cornualles y bajo el dominio del realista Sir John Grenville.

Alianza de la Marina Holandesa
La Marina de las Provincias Unidas de los Países Bajos estaba aliada con los parlamentarios. Los Países Bajos tuvieron ayuda de los ingleses durante la Guerra de los Ochenta Años (1568–1648), que empezó con la Reina Isabel I de Inglaterra. El Tratado de Münster (30 de enero de 1648) confirmó la independencia holandesa de España. Los Países Bajos buscaban mantener su alianza con Inglaterra y eligieron aliarse con el bando que prometía ser el vencedor en la Guerra Civil.

La Marina Holandesa sufrió muchas pérdidas a manos de la flota realista asentada en las Sorlingas. El 30 de marzo de 1651 el Almirante Maarten Harpertszoon llegó a las Sorlingas para demandar reparación de parte de la flota realista por los barcos holandeses y los bienes tomados por ellos. Como no hubo una respuesta satisfactoria, en abril de 1651 los Países Bajos declararon la guerra. Como la mayor parte de Inglaterra estaba en manos de los parlamentarios, la guerra fue declarada específicamente a las Islas Sorlingas.

Rendición Realista
En junio de 1651, poco después de la declaración de guerra, las fuerzas parlamentarias bajo el mando del almirante Robert Blake forzaron a la flota realista a rendirse. La flota holandesa, ya bajo ninguna amenaza, se retiró sin disparar un tiro. Debido al desconocimiento de una declaración de guerra de una nación contra una pequeña parte de otra, los holandeses se olvidaron de declarar oficialmente la paz.

Tratado de paz
En 1985, Roy Duncan, historiador y Presidente del Consejo de las Islas Sorlingas, escribió a la Embajada de los Países Bajos en Londres para resolver el "mito" de que las islas aún estaban en guerra. Los miembros de la embajada encontraron que el mito era verdad y Duncan invitó al Embajador Rein Huydecoper a visitar las islas y firmar un tratado de paz. La paz fue declarada el 17 de abril de 1986, 335 años después de que comenzara la guerra.

13 útiles consejos para evitar robos

¿Cuántos de estos tips ya implementaste? Seguro que algunos ya los oíste, pero nunca los terminaste de aplicar en casa. En términos de seguridad, es vital mantenerse alerta para proteger tu hogar, a los tuyos y a tus pertenencias.

  • 1. El elemento más importante de todo sistema doméstico de seguridad es el letrero de la empresa de alarmas en el frente de la casa. Los estudios indican que los ladrones evitan las casas que tienen alarmas, así que dejá que los delincuentes sepan que tu hogar está protegido (aunque no sea cierto).
  • 2. Otro letrero que conviene poner: Cuidado con el perro. Los ladrones odian a los canes, no solo porque muerden, sino porque ladran y alertan a los vecinos. Sultán no puede llamar a la policía, pero sí hacer que los rateros se alejen de la casa.
  • 3. Los sistemas profesionales de alarma suelen ser muy costosos, pero tienen ventajas. La mayoría de ellos te permiten activar o desactivar la alarma desde un llavero o un teléfono celular. Y algunos se pueden conectar a detectores de humo o de monóxido de carbono.
  • 4. Si contratás el servicio de una compañía de alarmas, debés saber que puede resultar difícil hacer una cancelación. Muchas empresas tienen contratos de tres años, y algunas te obligan a pagar el plazo completo, aunque des por terminado el contrato antes.
  • 5. También podés comprar e instalar un sistema de seguridad vos mismo. Hay equipos inalámbricos más o menos baratos, fáciles de colocar y no requieren ningún programa de activación especial.
  • 6. Para cerciorarse de que no hay nadie en una casa, la mayoría de los ladrones tocan el timbre antes de meterse en ella. Si instalás una cámara de seguridad inalámbrica con sensor de movimiento, podés atraparlos. Programala para que suene la alarma de tu celular en cuanto alguien pise la entrada de tu casa.
  • 7. Si vas a salir de la ciudad, podés aparentar estar en casa conectando las lámparas a temporizadores, o colocando focos LED a control remoto. O podés comprar un simulador de televisión, que imita la luz del aparato, pero usa mucha menos energía.
  • 8. Como muchas llamadas de alarma por robo son falsas, algunas comisarías ni siquiera envían agentes si no hay un video o testigos presenciales. Si no contás con un servicio de vigilancia profesional, pedí a un vecino confiable que mire tu casa si suena la alarma mientras estás fuera.
  • 9. ¿Otra razón para recurrir a tus vecinos? Aunque la policía decida responder, podría tardar más de media hora en llegar a tu casa. Un amante de lo ajeno puede entrar y salir de ella en diez minutos...
  • 10. ... o menos, si las puertas de tu casa tienen hojas de vidrio transparentes. A los ladrones les encanta porque les resulta mucho más fácil romper, agarrar y huir, y porque dejan ver las pertenencias dignas de ser robadas. Esmerilá el vidrio de las puertas, o mantenelas cubiertas (y las ventanas también).
  • 11. ¿Sabés qué más adoran los ladrones? Los cercos de metro y medio en la parte trasera. Un estudio reveló que es más probable que los ladrones elijan casas con bardas altas o muros que los oculten.
  • 12. Activá la alarma, aunque solo salgas a hacer un mandado rápido. Un estudio mostró que hubo robos en 41 % de los hogares equipados con alarma cuando ésta no estaba encendida.
  • 13. Por último, trabá las puertas, aunque estés en casa. Te horrorizaría saber la cantidad de ladrones que se meten por un garaje abierto o por la puerta principal mientras el dueño está en el patio.



El portaaviones de hielo y el submarino de hormigón

Lord Louis Mountbatten tenía una importante misión como jefe de operaciones combinadas y mano derecha de Winston Churchill. Era uno de los responsables del desarrollo nuevas armas secretas para hacer frente a los alemanes. Junto con grandes éxitos como los puertos flotantes usados en el desembarco de Normandia también cosecho importantes fracasos como el portaaviones de hielo.


Desesperados con la constante pérdida de barcos por el acoso de los submarinos, asediados por la escasez del imprescindible acero y sin suficientes portaaviones los británicos buscaron una solución más imaginativa. El proyecto Habbakuk se basaba en la construcción de un gigantesco portaaviones de 600 metros de largo fabricado con una mezcla de hielo y un 14% de pulpa de madera llamado “pykrete”. Este curioso ejemplo de material compuesto o “composite” presentaba un alta resistencia mecánica y a la compresión. Con paredes de 15 metros, el portaaviones sería imposible de hundir y un agujero de torpedo podría cerrarse rápidamente con un poco de agua de mar y frío. Se desarrollo un prototipo a pequeña escala pero el excesivo coste y el lento desarrollo del proyecto impidieron que se desarrollase a tiempo. Por no hablar de sus limitadas aplicaciones. Estupendo para el Norte del Atlántico pero ¿alguien se animaría a patrullar un mar cálido en uno de esos?

Los americanos desconfiaban del proyecto y preferían seguir sus ensayos con una flotilla de buques de carga con el casco de hormigón. Lentos y más pesados tenían la ventaja de ser baratos, fáciles y muy rápidos de fabricar (uno por mes). Se construyeron 24 de estos barcos durante la Segunda Guerra Mundial. Pero una vez acabada esta, el bajo precio de acero provocó la vuelta a los materiales tradicionales. Aunque no hay nada en las leyes físicas que se oponga al hormigón como elemento de construcción marino. Con una densidad que es la mitad que la del acero es fácil construir un armazón de hormigón que flote. Hay que recordar que el hormigón es excelente resistiendo la compresión y muy bueno para impedir las filtraciones de agua como podemos ver en cualquier presa. 

Pero todavía se puede dar una vuelta de tuerca más a la historia. Hace unos años se propuso el desarrollo de submarinos de hormigón. Serían lentos y relativamente baratos y añadirían algunas ventajas muy interesantes. Indetectables con un magnetometro, cualquier sonar que los localizase en el fondo los confundiría con una roca. Así podrían esperar pacientemente el paso de otros buques y atacarlos con torpedos lanzados verticalmente. 







El chef de la "comida voladora"


Francesco Mattucci congrega en su cuenta de Instagram a miles de personas enganchadas a ver cómo flotan los alimentos y los utensilios de cocina. Su cuenta, Kitchen Suspension, hace volar botellas, sartenes, plátanos pelados, huevos o especias. Hay algo hipnótico en las imágenes: más de 50.000 usuarios siguen la cuenta.


Es un divertimento visual; Mattucci disfruta creando montajes en los que los objetos se levantan al dictado de las manos, como si fuera un maestro Jedi. Le gusta ver volar el pescado y la pasta porque «no coincide con la manera reglada de los retratos y la representación habitual de la comida y los utensilios de cocina».


Su idea era llevar el caos a un mundo lleno de reglas, «trampear la forma en que habitualmente se fotografían los alimentos». «El proyecto empezó de manera casual. De una suerte de juego irónico de esparcimiento de objetos en expansión pasó a ser una obsesión por la colocación de los alimentos», cuenta. Lo que más seduce a Mattucci de la fotografía, como expresó en Gazetta di Modena, es el encanto de la incertidumbre: por eso lanza todo al aire, para ver qué pasa.


La inspiración provino de la ola mediática gastronómica. «Los programas de televisión sobre comida, las competiciones de cocina, la fotografía de comida… Todo esto está en lo más alto». Algo nos está haciendo girar la vista hacia los fogones, algo nos ha hecho encontrar en los sofritos y las sopas una fuente de espectáculo.

Condenados a morir por "aplastamiento por elefante"

El aplastamiento por elefante fue un método de ejecución común para aquellos que eran condenados a muerte en el sur y sudeste asiático, especialmente en la India, durante casi 4000 años. Los elefantes se utilizaban en este caso para aplastar, desmembrar o torturar a los cautivos en ejecuciones públicas. Esta utilización de los elefantes a menudo atrajo el interés de los viajeros europeos, que se horrorizaban con las escenas, y se recogió en numerosos diarios contemporáneos y relatos de viajes a Asia. La práctica fue finalmente suprimida por los imperios europeos que colonizaron la región en los siglos XVIII y XIX.



Las primeras noticias que nos llegan de este tipo de ejecuciones proceden de la antigüedad clásica. Sin embargo, la práctica ya estaba firmemente establecida por entonces y ha continuado hasta el siglo XIX.

Los romanos y los cartagineses también usaron este método en ocasiones, y en la Biblia se lo menciona (en el Deuteronomio), en la historia de José y en el Libro de los Macabeos al hablar acerca de los egipcios.

El uso de los elefantes como verdugos estaba unido a su utilización como símbolo del poder real. La inteligencia, domesticidad y versatilidad de los elephantidae les daba ventajas considerables respecto a animales salvajes como leones y osos, a menudo utilizados por los romanos como medio de ejecución. 

Los elefantes podían entrenarse para ejecutar a los prisioneros de muy variadas formas, prolongando la agonía hasta una muerte lenta mediante torturas o matando rápidamente a la víctima simplemente aplastándole la cabeza. Lo más importante es que además estaban bajo el control constante de su conductor (mahout), lo que permitía otorgar un perdón de último minuto en el caso de querer mostrar piedad.

Bolivia el país que no tiene mar, pero tiene Armada


Del latín armāta, la Armada es el conjunto de las fuerzas navales de un Estado. Las reglas ortográficas indican que el término debe escribirse con A mayúscula.

La Armada también se conoce como marina de guerra. Se trata del servicio armado que se encarga de la defensa de un país por mar, ríos y lagos a través de la movilización de fragatas, corbetas, destructores, portaaviones y otras embarcaciones. Es habitual que estas fuerzas incluyan infantería de marina y aviación naval. Un caso curioso es Bolivia que no tiene mar, pero tiene armada.


El fotógrafo británico Nick Ballon tuvo que esperar un año para tener acceso a la base naval de Bolivia, donde llevó a cabo su ensayo The Navy without a Sea. Su serie fotográfica recoge la curiosa historia de una armada sin mar, enclaustrada entre las montañas de este país andino y con un lago como único escenario para los entrenamientos militares. «Bolivia es un país bastante modesto y su armada no es muy diferente. Sus barcos son anticuados y la tecnología está atrasada, pero eso no deja de tener un cierto encanto, el de las cosas básicas», señala.

The Navy without a Sea forma parte de un trabajo más amplio que está planteado como un fotolibro. The Bitter Sea –este es su título– aborda la relación de Bolivia con el mar. Es un país cercado por montañas, tras perder el acceso al océano hace 130 años en una guerra contra Chile. A pesar de las características geopolíticas de Bolivia, su apego histórico y emocional al mar perdido es muy profundo. De hecho, el Gobierno boliviano está intentando recuperarlo a través de un complejo recurso en el Tribunal Internacional de La Haya.



«Tuve mi primer encuentro en la Embajada de Bolivia de La Haya con un expresidente boliviano, que actualmente está liderando el juicio contra Chile. Él respaldó mi proyecto, lo que me llevó hasta un embajador en Londres, que escribió una carta de apoyo. Armado de estas dos cartas, comencé al arduo trabajo administrativo para conseguir el permiso de la Armada», revela Ballon.

«Cuando los tuve de mi parte, me dijeron que contactara al Gobierno, ya que la historia que quería contar podría tener una vertiente política. Tuve que lograr la autorización del Ministerio de Defensa. El papeleo y el proceso administrativo por el que he tenido que pasar han sido increíbles», añade.


La importancia de tocar, y ser tocados

Los principales neurocientíficos del mundo aseguran que tocar y ser tocados es vital para nuestra salud, bienestar y felicidad. 


Cada dos o tres meses, Thyago Ohana se pasea por las calles de Viena con un letrero que dice “Abrazos gratis”. Este apuesto brasileño de 32 años, que trabaja en comercio exterior en la embajada de la India en la capital austríaca, elige un sitio concurrido, como la histórica calle comercial Kaerntner Strasse, sonríe con encanto y ofrece los brazos a toda persona que desee ser estrechada por ellos. Hace esto porque un día de 2012 en que se sentía estresado y ansioso durante una visita a París, un desconocido le dio un abrazo. Thyago jamás olvidará la inesperada sensación de paz y alegría que experimentó.

A los que aceptan su ofrecimiento, el abrazo los hace reír y sonreír, pero a veces les aporta más, como a una mujer mayor de un
grupo de turistas que se
detuvo frente a Thyago y le preguntó si podía recibir un abrazo.

— ¡Claro que sí! —le contestó él, y la envolvió con los brazos. Cuando separaron los cuerpos, la mujer lo sujetó por los hombros y lo miró a los ojos.
— Muchas gracias —le dijo—. Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que recibí un abrazo así.

Esas palabras todavía emocionan a Thyago. “Fue un momento muy poderoso de contacto humano —afirma—. Por eso sigo dando abrazos”.

El sentido del tacto
De nuestros cinco sentidos, el del tacto es el que más tendemos a dar por sentado y, a la vez, del que menos podemos prescindir. “Un niño puede nacer ciego o sordo y aun así desarrollarse bien, sin deficiencias cognitivas”, dice el experto en neurociencias David J. Linden, autor de Touch: The Science of Hand, Heart, and Mind (“Tacto: la ciencia de la mano, el corazón y la mente”), “pero si un bebé no recibe contacto social amoroso durante los dos primeros años de vida, se desencadenan mil desastres”.

Al recordar la terrible experiencia de algunos niños privados de ese contacto en orfanatos rumanos en los años 80 y 90, Linden señala que no solo tenían dificultades psicológicas e intelectuales, sino que su sistema inmunitario y su aparato digestivo no se desarrollaron bien. Es por eso que ahora, cuando nace un bebé, por lo común es colocado desnudo sobre la piel de su madre. Los estudios indican que se debe acariciar y sostener en brazos a los bebés prematuros, incluso a través de las incubadoras. También es la razón por la cual las técnicas de masaje infantil tienen adeptos incondicionales en todo el mundo.

En los últimos años, los científicos han empezado a entender el complejísimo sistema de nervios y receptores sensoriales que vinculan la piel y el cerebro con el entorno y las personas que nos rodean. “Aún hay mucho que no sabemos sobre las diversas sensaciones táctiles”, dice Linden. “Lo que sí sabemos es que hay distintos receptores sensoriales de textura, vibración, presión y comezón”.

Uno de los principales investigadores del tacto en el mundo es el doctor Håkan Olausson, profesor de neurociencia clínica en la Universidad de Linköping, en Suecia. Él formaba parte de un equipo que descubrió las fibras aferentes táctiles C, que se encargan de captar y transmitir el significado emocional de las caricias lentas y suaves. Estos nervios reaccionan mejor cuando los toca algo que esté a unos 32 °C, la temperatura de la mano humana. “Son especialmente sensibles a las caricias de otras personas —dice Olausson—, pero también responden a muchos otros tipos de contacto, como la presión en la piel”.

Si las fibras táctiles C no funcionan correctamente, nuestros vínculos emocionales con los demás pueden verse afectados. Según un estudio realizado por el neurocientífico Francis McGlone en la Universidad John Moores de Liverpool, Inglaterra, los niños autistas tal vez presenten un funcionamiento diferente de las fibras táctiles C, lo que hace que hasta una suave caricia de otra persona les resulte desagradable.

Al envejecer, nuestro sentido del tacto se vuelve menos sensible, pero el doctor Olausson y otro equipo de investigadores descubrió que el placer del contacto se conserva e incluso aumenta con los años. Pero como bien sabe Thyago Ohana, aunque los adultos mayores aprecian más el contacto, suelen ser quienes más carecen de él. Según Linden, las investigaciones demuestran con claridad los beneficios del masaje y de otros tipos de contacto social para los ancianos; sin embargo, saber esto no se ha traducido en grandes mejoras en los hogares y los servicios de salud para los adultos mayores.

Masajes para enfermos
El doctor Manuel Arroyo-Morales, profesor de fisioterapia en la Universidad de Granada, España, y sus colegas estudian “el efecto de las manos en el cuerpo humano”. Les interesa sobre todo conocer el impacto del masaje terapéutico en los enfermos de cáncer. Han observado que este tipo de masaje reduce parcialmente el dolor y la fatiga, fortalece el sistema inmunitario y mitiga la ansiedad. De acuerdo con sus hallazgos, los efectos dependen de la actitud del paciente hacia el contacto físico y su relación con el terapeuta. Es un tipo específico de masaje y una “relación táctil convenida” lo que brinda los mayores beneficios, señala Arroyo-Morales.

Joannie McCutcheon, de 65 años, sabe eso por experiencia. En 2005, le diagnosticaron dos tumores cerebrales: un meningioma benigno y el otro un oligodendroglioma, que es más agresivo y suele provocar la muerte en pocos años. Los cirujanos le extirparon parte del segundo tumor; el resto era inoperable. Se hizo voluntaria de la Sociedad Iris contra el Cáncer, una organización benéfica en la que terapeutas especialmente adiestrados dan masajes gratis a enfermos de cáncer. Joannie aplica lo que sabe de informática en el consejo directivo de la sociedad y, como paciente, recibe un masaje cada tres semanas de manos de Angela Secretan, su terapeuta personal y hoy amiga. “Si me siento agotada y con jaqueca —dice—, ella me masajea la cabeza o la espalda y me aplica reflejo terapia en los pies. Parece saber por instinto lo que necesito, y juntas decidimos lo mejor para mí en ese momento. Siempre termino sintiendo que todo está bien otra vez”.

Así como prolonga la vida, la conexión emocional de la terapia táctil también puede tener un efecto profundo y conmovedor al final de la vida. Simon Robey lo sabe bien. Es coordinador de terapias complementarias y director suplente de cuidados paliativos en el Hogar Saint Joseph, en Londres. Como parte de sus servicios, el hogar brinda gratuitamente una amplia gama de terapias de contacto no solo a los pacientes, sino también a sus seres queridos, que están sometidos a un intenso estrés.


¿Y cómo podemos obtener más contacto amoroso mientras estamos sanos?
Para algunos, la respuesta es las “fiestas de abrazos”, eventos sociales no sexuales de tres horas de duración en los que los participantes hacen justo eso: abrazarse. El Salón Irlandés del Abrazo se celebra en Dublín el tercer domingo de cada mes. Wendy Stephens, de 33 años, supo de él por una amiga. Al ser soltera y vivir cerca de la capital irlandesa, estaba nerviosa y pensó que podría sentirse incómoda, pero resultó ser “una bella experiencia de conexión”. Desde entonces no ha faltado un solo mes. Ahora duerme y come mejor, y su sentimiento de soledad ha disminuido. Se siente más cómoda en su propia piel.

El neurocientífico David J. Linden dice que, sin importar qué haga, pero siempre dentro de las normas culturales, “aumentar el contacto físico en la vida es positivo”, ya se trate de un masaje terapéutico, asir la mano de alguien, acariciar a un perro, ir a la peluquería o abrazar a los hijos, a nuestra pareja o a un desconocido. “Cuando tocamos a otra persona —escribió Linden junto con Martha Thomas en un número reciente de AARP The Magazine—, hacemos una asociación profunda entre el tacto y las emociones que entran en actividad desde el comienzo de la vida”.