sábado, 12 de agosto de 2017

El día que el mar "se secó" en las costas uruguayas

Comentarios de todo tipo comenzaron a circular en los últimos días por las calles y las redes sociales ante la bajante de las aguas en las costas del Río de la Plata y el Atlántico, principalmente entre Montevideo y Maldonado, un fenómeno que no se registraba desde hace dos décadas.


Hay quienes se volvieron apocalípticos presagiando catástrofes, una invasión súbita de la franja costera por las aguas oceánicas que se retiraron, el inminente impacto de un tsunami o imparables temporales, ciclones y tornados.


Según el Instituto Uruguayo de Meteorología, ya desde el jueves, pero especialmente en la madrugada y mañana del viernes, lo que se desarrolló fue un fenómeno de descenso en el nivel del mar en las costas del sur y sureste del país a raíz del intenso viento proveniente del noreste. Para ayer sábado se preveía que los vientos de componente noreste comienzaran a amainar, para posteriormente rotar al sector sur, cerca de las 15:00 horas, permitiendo que las aguas volvieran a sus niveles.


"Así como cuando hay temporales con viento del sur se ve que las aguas levantan el nivel y golpean contra la rambla, cuando hay viento norte se produce el efecto contrario: las aguas se retiran un poco y así producen estas bajantes", explicó a un vocero de la Armada Nacional.

El temporal, que comenzó en el norte argentino y en Paraguay, se presentó con rachas muy fuertes de viento, de más de 90 kilómetros por hora. La posibilidad de un tsunami quedó de plano descartada, ya que este fenómeno se debe en altísimo porcentaje a terremotos submarinos, más comunes en los litorales de los océanos Pacífico e Índico, en las zonas sísmicamente activas.

Paisaje de otro mundo.
Durante el fenómeno las playas de Montevideo proyectaban imágenes inéditas, desde la vegetación crecida en las profundidades, hasta residuos de todo tipo, murallones renegridos, algún muelle no siempre visible o extraños planisferios conformados por rocas planas.


También llamaban la atención los barquitos de pesca encallados en los puertos.


El puerto de Punta del Este también dejó al descubierto su fondo repleto de mugre, gomas de automóviles y una gran variedad de desechos, además del oscuro color del barro; el agua se retiró más de 10 metros en apenas 15 minutos.


Pero lo peculiar de esa postal es que los animales aparecían en tierra, en el inesperado espacio dejado por la bajante de las aguas. Por ello se pudieron ver lobos y leones acuáticos desconcertados sobre el lodo del fondo del mar al descubierto. 



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