domingo, 8 de enero de 2017

¿Es verdad que algunos alimentos provocan pesadillas?

Se dice que las aceitunas negras, los tacos picantes, el queso azul o las nueces pueden darte una noche terrorífica

Afirma la sabiduría popular que ciertas comidas dan pesadillas. La creencia dice que cenar aceitunas negras, algo picante o una tabla de quesos te pueden dar una noche terrorífica. ¿Verdad o mentira?

No sería raro pensar, por ejemplo, que si el chocolate tiene un efecto energético durante el día, ¿por qué no iba a hacerte soñar que corres despavorido como gacela por el bosque mientras te persigue tu ex?

De hecho, como explica Psychology Today, la ciencia baraja una hipótesis en ese sentido: como hay alimentos que modifican el humor y otros que incrementan el estado de alerta, consumirlos las horas previas al acostarse podrían influir el tipo de sueños de esa noche.

Otra de las explicaciones desarrollada en la Universidad de Tasmania tiene que ver con el metabolismo. Comer justo antes de ir a dormir incrementa la temperatura y activa todas las funciones del cuerpo y también el cerebro, que empieza a recibir una energía que no necesita en ese momento destinado al reposo.

Ese exceso de calorías incomoda al cuerpo, que en cierto modo se rebela interrumpiendo el descanso con una pesadilla. Así lo explica también el Dr. Estivill, de la Clínica del Sueño de Barcelona, que señala todavía otro razonamiento relacionado con la indigestión.

"Cuando las cenas son copiosas y con alimentos difíciles de digerir, es más fácil que el sueño sea superficial y con más microdespertares. Si estos coinciden con la fase REM en la que se forman los sueños, recordamos lo que hemos soñado y si son pesadillas, es por la incomodidad que provoca la mala o lenta digestión".

Porque comer demasiado puede hacer que se concilie rápido el sueño, pero cuando se está durmiendo los órganos no trabajan igual de rápido. Esto hace que la digestión se alargue y se haga más pesada.

Por otro lado, existen alimentos que se digieren peor que otros, como los lácteos, recuerdan en Psychology Today. No es de extrañar que para los británicos sean los culpables eternos de sus pesadillas, dado que la intolerancia a los derivados de la leche es muy común.

De ahí que el estómago pueda empezar a hincharse y doler y ese dolor se convierta en que en tu carrera por el bosque, un leñador enorme la tome contigo y te corte la cara con una motosierra.

No obstante, afirman en WebMd que hay cosas que tienen muchos números de complicarte la noche el alcohol, la cafeína, la nicotina y los tranquilizantes.

Pero también ciertas condiciones pueden causar pesadillas, como la ansiedad y la depresión, el síndrome de estrés postraumático o el trastorno límite de la personalidad, la genética familiar y, paradójicamente, la falta de sueño.




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